Comunicación

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La comunicación es responsabilidad del remitente.

Para tomar prestada una metáfora, una vez me ofrecieron una vez en una sesión de entrenamiento muy temprano en mi carrera:

Si pido un sándwich de jamón y queso, y lo abro para encontrar un sándwich de pollo, ¿quién tiene la culpa?

Muchas personas pueden decir que la persona que toma el pedido, prepara el sándwich o entrega el producto, pero un comunicador concienzudo asumiría la responsabilidad:

  • ¿Era adecuado mi tono y vocabulario para el servidor?
  • ¿Podría haber señalado un menú o ejemplo?
  • ¿Me repetí y verifiqué la confirmación de comprensión a través de la repetición de comentarios?
  • ¿Podría haber supervisado la preparación del sándwich para confirmar que me entendieron?
  • ¿Verifiqué el contenido del paquete a tiempo para devolver y corregir algún error?
  • ¿Mi acento es local?
  • ¿Está ocupado el servidor?
  • ¿Tuve contacto visual y recibí un asentimiento de comprensión a cambio?

Hay muchas preguntas que me puedo hacer sobre si eso era algo que podría hacer para mejorar mi comunicación y maximizar mis posibilidades de obtener la respuesta deseada.

No tengo control sobre la experiencia y la cultura de las personas con las que me comunico, pero sí tengo la oportunidad de estudiar a mi audiencia y evaluar sus necesidades, intereses, motivaciones y comprensión.

La comunicación efectiva es proactiva, preventiva y refinada: es un viaje con retroalimentación y ajustes monitoreados para aprender continuamente por igual de los éxitos y fracasos para una empatía en evolución con nuestra audiencia, y cómo ambos podemos estar satisfechos de nuestras interacciones.

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